Arrancando
Arrancamos de nuevo, las clases, el guardapolvo, el peine enredado en el pelo y la siempre presente queja del "no quiero peinarme". Preguntando unas cien veces si hoy podían faltar mientras la leche calentita se iba enfriando. Y que va!... Esas caritas dormidas empezaban a ponerse contentas, ansiosas, empezando a palpitar el encuentro con los amigos. El beso en la puerta fue rápido "porque no queremos llegar tarde". Inigualable el sentimiento de felicidad cuando los miro así, chiquitos creciendo más rápido de lo que puedo asimilar.
Empezar no siempre es tan fácil, pero saber que hay un comienzo y una razón dan motor a esta vida.
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